Seis sencillas acciones para ayudar a estos pequeños voladores nocturnos.
La conservación de los murciélagos no se limita únicamente al establecimiento de refugios artificiales. Es fundamental integrar dentro de las distintas herramientas de evaluación ambiental un conjunto de medidas preventivas, correctoras, compensatorias y complementarias que favorezcan tanto la disponibilidad de hábitats adecuados como la conectividad entre ellos.

Las principales medidas se basan en el mantenimiento, mejora y acondicionamiento del hábitat, con actuaciones que garanticen la conservación de las poblaciones existentes y fomenten la recolonización de áreas degradadas. Entre ellas destacan las siguientes:
Planificación paisajística
El diseño del paisaje debe contemplarla creación y preservación de corredores ecológicos, setos, arbolados y márgenes naturales que conecten las áreas de refugio y alimentación. La planificación debe integrar la conservación de estructuras tradicionales como muros de piedra, alquerías, molinos o edificios rurales, que actúan como refugios potenciales.
Asimismo, resulta esencial evitar la fragmentación del territorio mediante una ordenación del suelo que mantenga la continuidad del hábitat, incorpore criterios de iluminación nocturna responsable (minimizando la contaminación lumínica) y promueva la coexistencia entre zonas urbanas y naturales.

Mejora de la conectividad en vías de comunicación
Las infraestructuras viarias pueden actuar como barreras para el desplazamiento de los murciélagos. Para reducir este impacto, deben implementarse medidas como la instalación de pasos de fauna (puentes verdes, túneles o pasos elevados) y la plantación de setos o alineaciones arboladas paralelas a las carreteras, que orienten el vuelo de los individuos y minimicen la mortalidad por atropello.
Del mismo modo, la reducción de la iluminación directa sobre las vías próximas a zonas de alimentación o refugio es clave para evitar la desorientación de las especies más sensibles a la luz.

Jardines, plantaciones y siembras
Los jardines, plantaciones y bosquetes en entornos antropizados amplía la diversidad paisajística y mejoran la conectividad entre puntos de vegetación periurbanos. Potenciar la proliferación de especies con floración nocturna, gran cantidad de néctar o abundantes frutos proporciona alimento para insectos diurnos y nocturnos, aumentando la diversidad de recurso trófico ya que a su vez son potenciales especies presa para los murciélagos.
Muchas especies como el murciélago enano (Pipistrellus pipistrellus), el orejudo dorado (Plecotus auritus), el orejudo gris (Plecotus austriacus) y murciélago ratonero bigotudo (Myotis mystacinus), frecuentan áreas urbanizadas como refugio, desplazándose a zonas de corredores ecológicos, setos perimetrales o hileras arboladas para cazar.
La composición específica de la vegetación es muy variada dependiendo de las especies objetivo y la finalidad de las medidas implementadas, si bien, es muy importante mantener las siguientes claves de gestión:
- Priorizar especies autóctonas y con elevada interacción trófica.
- Eliminar el uso de pesticidas e insecticidas.
- Mantener zonas de sombra y penumbra.
- Reducir la iluminación nocturna en el entorno.
- Crear una continuidad de la vegetación.
- Reducir el riesgo de presencia de potenciales perturbaciones.


Conservación y restauración de edificaciones o puentes
Las actuaciones deben priorizar la conservación y adecuación de estructuras existentes frente a la creación de refugios artificiales nuevos. Las labores de restauración deben incluir medidas de protección o restricción del acceso humano a las zonas donde se detecten colonias, así como un diseño y temporalización adecuados en función de las especies presentes.
Los murciélagos fisurícolas muestran cierta flexibilidad de movimiento dentro del mismo edificio, mientras que otras especies presentan menor capacidad de adaptación a la hora de establecer estos traslados. Por ello, es esencial mantener las condiciones microclimáticas de los refugios y evitar obras durante los períodos de cría o hibernación, mediante un buen diseño, planificación y temporalización de las actuaciones previstas.


Saneamiento de roquedos y refugios subterráneos
El establecimiento de un adecuado uso, la mínima modificación de los roquedos, cuevas y minas por el uso turístico, así como el establecimiento de limitaciones humanas evita afecciones directas o indirectas a las colonias presentes en estos puntos.
Los refugios cerrados al público suponen un lugar seguro durante todo el año, mientras que las grietas presentes en roquedos son utilizadas por individuos aislados de la mayoría de las especies durante el periodo invernal. Las más adecuadas son aquellas de entrada accesible en vuelo y protegidas del agua por cubiertas o salientes.
La planificación de usos y las limitaciones a galerías en invierno se convierten en algunas de las mejores herramientas de protección.


Divulgación científica
La divulgación ambiental es un pilar esencial en la conservación de las poblaciones de murciélagos. Promover el conocimiento sobre las especies locales, sus hábitos y los beneficios que aportan al ecosistema ayuda a derribar mitos y fomentar su protección.
La realización de exposiciones, charlas, cursos y salidas nocturnas guiadas contribuye a aumentar la sensibilización y el compromiso ciudadano. A mayor conocimiento, mayor implicación en la conservación.




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