Qué añade el RD-ley 18/2026 al estándar de excelencia social y territorial y al sello del biometano, y qué supone para proyectos renovables en tramitación
El 30 de junio se publicó en el BOE el Real Decreto-ley 18/2026, que prorroga —con retirada gradual hasta septiembre— buena parte de las medidas energéticas, fiscales y de ayudas aprobadas en marzo frente a la crisis de Oriente Medio. Entre su articulado, principalmente centrado en tipos del Impuesto sobre Hidrocarburos, ayudas al transporte y reformas del mercado eléctrico, incluye una disposición que interesa especialmente a los promotores de proyectos renovables: por primera vez se abre la vía para dotar de desarrollo técnico al estándar de excelencia social y territorial y al sello de excelencia social del biometano.
Confirma algo que en Ideas Medioambientales llevamos tiempo defendiendo: un proyecto renovable no se sostiene solo con buenos números técnicos y financieros, también necesita el respaldo del territorio donde se implanta.

Qué cambia exactamente el RD-ley 18/2026
El RD-ley 7/2026, de marzo, ya había creado dos figuras: el estándar de excelencia social y territorial (artículo 20) y, específicamente para el biometano, el sello de excelencia social, territorial y ambiental (artículo 26). Aquel RD-ley ya señalaba qué debía demostrar un proyecto para optar a esta condición —empleo local, participación ciudadana en los beneficios, impulso al autoconsumo y a las comunidades energéticas, entre otros elementos que analizamos en su momento—, pero faltaba el mecanismo concreto para acreditarlo en la práctica.
El RD-ley 18/2026 resuelve esa carencia mediante una nueva disposición adicional decimoquinta que añade al RD-ley 7/2026. A partir de ahora:
- Ambas figuras podrán desarrollarse mediante normas técnicas elaboradas o adoptadas por el organismo nacional de normalización reconocido en España.
- Se podrá establecer la acreditación por terceros mediante entidades debidamente acreditadas por la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC).
- La Secretaría de Estado de Energía podrá financiar la elaboración, adopción, mantenimiento, revisión y actualización de esas normas técnicas, condicionado a la existencia de crédito presupuestario suficiente en cada ejercicio.
Un matiz importante para quienes seguís de cerca la tramitación: el RD-ley no fija plazo para que esas normas técnicas estén listas, ni concreta todavía el procedimiento de verificación y acreditación. Eso queda remitido a su desarrollo posterior por el organismo de normalización.
Por qué lo social pesa cada vez más en los proyectos renovables
Llevamos años viendo de cerca lo que ocurre cuando un proyecto renovable se diseña mirando solo al recurso, a la red y a la rentabilidad: aparecen alegaciones, retrasos en tramitación, oposición vecinal y, en el peor de los casos, proyectos que no llegan a construirse pese a ser técnicamente impecables. La licencia social no es un trámite simbólico. Es, cada vez más, una condición real de viabilidad.
Que se haya creado una figura específica de excelencia social y territorial para el sector energético —y que ahora, además, se comprometa a dotarla de desarrollo técnico— es una señal de hacia dónde va la regulación: hacia exigir, de forma cada vez más formalizada, que un proyecto demuestre su encaje con el territorio donde se implanta, más allá de la evaluación de impacto ambiental.

Esto conecta directamente con el trabajo que realizamos al construir un estudio de impacto socioeconómico antes de que un proyecto entre en tramitación, o al diseñar procesos participativos con la población afectada: no como un trámite que se añade al final para completar un expediente, sino como información que, bien gestionada desde el principio, reduce riesgos de oposición y mejora la relación con ayuntamientos y comunidades. Si en el futuro las normas técnicas del sello incorporan elementos de este tipo, contar con ese trabajo ya hecho será una ventaja —aunque, insistimos, el contenido exacto de esas normas técnicas todavía está por definir.
Qué supone esto para proyectos de biometano y renovables en marcha
Para quienes estáis desarrollando proyectos de biometano, biogás o renovables en general, el RD-ley 18/2026 no cambia plazos de tramitación ni introduce obligaciones inmediatas: no fija fecha para la publicación de las normas técnicas ni define todavía sus criterios. Lo que sí hace es abrir, por primera vez, una vía formal para que el estándar de excelencia social y territorial y el sello del biometano dejen de ser figuras solo nominales.
Conviene seguir de cerca cuándo el organismo nacional de normalización publique esas normas técnicas concretas. Estaremos pendientes de su publicación y os iremos informando según avance el desarrollo reglamentario.

La dimensión social ya no es opcional.
¿Tenéis un proyecto en marcha y queréis valorar su encaje con la dimensión social y territorial, de cara al futuro desarrollo del sello? Contacta con nuestro equipo sin compromiso.


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